En España se desechan al año más de  7 millones de toneladas  de alimentos, siendo el 7º país de la UE que más desperdicia. La  mayoría de ellos acaban  en vertederos o incineradoras, originando graves problemas ambientales, económicos y sociales. El tratamiento finalista está considerado como la última opción de gestión de los residuos orgánicos. Cada vez que estos son vertidos, o incinerados, estamos desaprovechando  materias primas a las que se podría dar una segunda oportunidad, pero también desechamos todos los recursos, agua, energía, suelo, que se han empleado en su fabricación. En un planeta finito de recursos limitados, esta forma de actuar se antoja del todo insostenible. Gran parte de este desperdicio podría ser evitado aplicando políticas de prevención que promuevan, entre otros, un consumo responsable.

El paso de una economía lineal de producción y depósito de los materiales considerados residuos a una economía circular en la que los residuos son considerados recursos desde el inicio del proceso de producción, es la última gran apuesta de la Unión Europea. La Directiva de vertederos, la Estrategia temática de Protección del Suelo, la Estrategia de Lucha contra el Cambio Climático, la Hoja de Ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos…, entre otros documentos programáticos, promueven la gestión correcta, diferenciada y eficiente de de la materia orgánica, así como, y partiendo de ella,  la producción de un  compost de calidad agronómica que permita su retorno a  nuestros suelos tan necesitados de materia orgánica.

Nuestro modelo debe cambiar, la normativa  nos obliga a ello, con unos objetivos de reciclaje de los residuos domésticos del 50% en 2020 y del 65% en 2030, se revela imprescindible reciclar la fracción más importante de las que componen los residuos municipales: la materia orgánica supone hasta un 40-45% en peso de su totalidad. Una forma sencilla, económica y eficiente de gestión de la mataría orgánica es el compostaje.

El compostaje es un proceso natural de degradación de la materia orgánica  que permite reducir en origen los residuos orgánicos (restos de cocina, restos de jardín, posos de café, infusiones, etc.) y a la vez conseguir como producto final un fertilizante de alta calidad (el compost).

La descomposición controlada de la materia orgánica es una técnica tan antigua como la propia naturaleza. Desde el origen de los tiempos el compostaje de la materia orgánica ha sido un  proceso empleado por los agricultores para gestionar sus residuos y hacer que los nutrientes en ellos contenidos estén disponibles para las plantas favoreciendo su crecimiento y desarrollo.

El compostaje puede desarrollarse a diferentes escalas, puede realizarse en pilas abiertas, o mediante el  empleo de compostaodres (reactores),  pero todos estos sistemas presentan en común que se basan en un proceso biológico, aeróbico y controlado. Esto quiere decir que los auténticos protagonistas del proceso son los microorganismos, fundamentalmente bacterias y hongos, que ante condiciones ambientales idóneas son capaces de descomponer la materia orgánica transformándola en un compuesto estable de gran valor agronómico. El retorno de los biorresiduos al suelo en forma de compost de calidad  puede mejorar los problemas de erosión, desertificación y fertilidad de los suelos mediterráneos, además de contribuir a la retención de carbono  y a la sustitución de los fertilizantes químicos.El proceso es muy sencillo y consiste básicamente en proporcionar a los microorganismos presentes en la mezcla las condiciones ambientales necesarias para que desarrollen su  actividad metabólica de forma eficiente en tiempo y forma.  Básicamente deberemos controlar:

  • Las características físicas y químicas de la materia orgánica que aportamos: tamaño, relación C/N, y Ph
  • La humedad de la mezcla
  • El oxígeno

Controlando estos parámetros facilitamos que la población microbiana crezca y desarrolle su actividad metabólica de forma satisfactoria para nuestros intereses.  Si el proceso se desarolla sin problemas, a los seis- siete meses de su inicio obtendremos:

  1. Una reducción en peso y masa del residuo inicial. Se estima que si partimos de 100 Kg de materia orgánica, al finalizar el proceso tendremos 30 Kg de compost.
  2. Un material listo para usar en nuestro huerto, jardín ,arbolado…, de naturaleza orgánica, libre de patógenos y malas semillas, y con los nutrientes necesarios para ser considerado enmienda o abono de calidad.

Toda la materia orgánica es susceptible de ser compostada, únicamente  habrá que vigilar que los parámetros antes citados están dentro de los rangos que nos permitirán garantizar que el proceso de compostaje se desarrollará sin problemas, sin pérdida de nutrientes, y  en un tiempo relativamente corto.

Compostar nuestros residuos orgánicos supone un sinfín de beneficios:

  1. Reduce de forma considerable el volumen y peso de los residuos que se llevan a los vertederos e incineradoras, ya que el 40% en peso  de los residuos domésticos que desechamos diariamente son  materia orgánica. Esto implica una reducción significativa de emisiones a la atmosfera de GEI, así como  contaminación de acuíferos por presencia de nitratos.
  2. El empleo del compost obtenido reduce el consumo de abonos químicos que queman las plantas y contaminan los pozos y los acuíferos.
  3. Una capa de 5 a 10 cm de compost conserva la humedad de la tierra y permite reducir el consumo de agua entre un 30% y un 70%
  4. No causa malos olores e incluso puede ser realizado en terrazas y espacios reducidos

El compostaje doméstico/comunitario  no necesita energía para funcionar, ni tiene gastos de mantenimiento.  Se trata de una técnica sencilla, económica, eficiente.

 

Goyo Nieto
Técnico de residuos y colaborador de Becompost
www.ecocivita.com
+34 608 717 129

 

 

 

 

 

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